Cuando alguien te promete cerrar una historia… pero sigue escribiendo otra


Hay vínculos que no son pareja, pero tampoco son “nada”, y ahí es donde muchas personas se quedan atrapadas.

Desde la psicología del comportamiento, lo que más confunde no son las palabras, sino la ambigüedad sostenida. Relaciones sin nombre, sin acuerdos claros, pero con contacto diario, afecto y promesas de futuro.

En este tipo de dinámicas suele aparecer una tercera persona que no busca conflicto, sino claridad. Alguien que entra con intención real, pero descubre que el otro aún no ha cerrado su historia anterior.

El problema no es “tomarse un tiempo”.
El problema es pedirle a otro que espere mientras uno decide.

En clínica lo vemos todo el tiempo:
Las personas no cambian cuando prometen, cambian cuando modifican conductas.

Cerrar una relación no es un proceso interno eterno. Es una decisión que se ve:

  • Cuando el contacto cambia

  • Cuando no hay secretos

  • Cuando no hay fechas indefinidas

  • Cuando el presente es claro

Esperar sin certezas desgasta la autoestima, genera ansiedad y coloca a quien espera en un rol que no eligió: el de la pausa emocional.

A veces la decisión más sana no es insistir, sino retirarse con dignidad y observar si el otro realmente actúa.

Porque cuando alguien está disponible de verdad, no hace falta pedir pruebas:
se nota.

Comentarios

Entradas populares